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lunes, 15 de diciembre de 2014

A ESCONDIDAS

En las noches de verano, nos gustaba a mi abuela (la vecina a la que yo la llamaba abuela) y a mi, sentarnos en el balcón. Mis bloques tenían una particularidad, las plantas eran pasillos larguísimos en los cuales estaban las casa corridas, habría unas 12 por pasillo, y estos pasillos daban a la calle, por lo que podíamos sentarnos en la puerta de nuestra casa a tomar el aire.
Mi madre y mi padre estaban en la hamburguesería donde ambos trabajaban, y mi hermana decidió reunirse con mi abuela y conmigo en el pasillo a pasar el rato. Mi madre tiene a día de hoy una particularidad, es muy celosa, y a mi abuela de siempre le ha tenido celos, por que yo siempre prefería estar con ella, incluso mis hermanos la querían mas que a su propia madre.
Mi hermana nos advirtió a mi abuela y a mi que mi madre no debería vernos allí sentadas, ya que seguro que habría bronca. Pasaron las horas y no nos dimos ni cuenta, yo hacía reír a mi abuela, cantándole canciones que cantaba en el colegio y mi hermana se reía de las tonterías que hacia yo.
Vimos el coche de mi madre aparecer por la calle, mi hermana me agarró corriendo del brazo y corriendo nos fuimos para mi casa; me metió en la cama y me dijo que me hiciera la dormida, que mi madre nos regañaría, que si pasaba algo no saliera de la cama. Pasaron unos minutos, y mi madre entró al cuarto, agarró a mi hermana de los pelos y la tiró de su cama (una litera), haciendo que al caer partiera con el brazo el pomo de la puerta. Yo me tapé la cabeza para no ver lo que le hacía a mi hermana, no quería que se diera cuenta de que yo estaba allí, solo escuchaba gritos, golpes, insultos…sentía como mis piernas temblaban, y me tapaba la boca para que no me escuchara llorar,  se me hizo eterno ese momento, hasta que mi padre dijo algo así como ‘’ déjala ya, que estaba dormida ‘’ mi hermana volvió a nuestra habitación cerró la puerta y apagó la luz; muy despacio se acercó a mi cama, palpó un poco para ver donde estaba yo y se metió en la cama conmigo.
A las dos nos temblaban las piernas, los brazos… el corazón nos latía a mil, me abrazó fuerte, mientras me decía ‘’ duérmete, venga, que no pasa nada’’.

No sé  lo que pasó esa noche, no sé por que mi madre le pegaba así a mi hermana, sinceramente, cuando vi a mi hermana caer de la cama a esa velocidad y con esa agresividad, pensé que esa sería la última noche que habría hablado con ella. Aun estando mi hermana conmigo en mi cama, seguía teniendo ese miedo, veía que nadie nos protegía de nada, y empezaba a creer que si había un dios, se le había olvidado que nosotros seguíamos vivos, y que vivíamos en un infierno, con el demonio personificado.


Muchas criaturas tienen que ver como a un ser querido, ya sean hermanos, madres, etc, les hacen daño y eso psicológicamente, te marca, te marca para toda tu vida ya que tienes esa imagen en tu mente, y aún escuchas sus llantos, sientes su miedo y notas dentro de ti ese asco a la vida. Llegas a la conclusión de que incluso te lo mereces, por que incluso ves que eres mala persona, te sientes impotente por no saber que hacer para impedir que le hagan daño a esa persona o personas; por que el daño no es solo físico, por que una herida se cura; pero en tu mente tienes siempre cada golpe, cada insulto, cada sufrimiento,  y aun pasando los años, revives esos momentos una y otra vez, y eso también es maltrato.

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