Me cuesta escribir en este blog, me cuesta recordar momentos
de mi vida, pero miro la gente que me sigue, veo el como puedo ayudar, veo lo
que algunas personas me dicen sobre mi blog, y no esperaba tan buena respuesta.
La entrada de hoy va dedicada a mi abuela, por tanto tiempo
de entrega, por quererme, por cubrirme e intentar salvarme, pero sobre todo,
por ser un pilar donde apoyarme en mis momentos de angustia.
No sé cuando sucedió, pero un día pasando por la puerta de
mi vecina, le pregunté que si podía llamarla abuela; ella me conocía desde que
nací, y yo desde que tengo uso de razón he estado con ella la mayor parte del
tiempo. Quedamos en que la llamaría abuela, desde entonces su nombre se volvió
en un referente para mi ya que no tenía abuela por parte de madre y por parte
de padre, murió cuando yo tenía unos 8 años, y debido a que vivía lejos no nos
veíamos (la vi unas 4 veces en mi vida), por esto tenía la necesidad de tener
una abuela, veía como mis amigas del colegio hablaban de sus abuelas, las recogían
del colegio, y hablaban de un cariño especial que yo también deseaba tener.
Mi abuela para mi, fue, es, y será, una de las mejores
personas que han pasado por mi vida; recuerdo, gracias a ella, besos, caricias,
abrazos, risas… me ha dado los mejores momentos que recuerdo de mi infancia, me
daba aliento cuando me faltaba el aire, me tranquilizaba cuando veía que todo
iba mal, es increíble como una vecina se puede convertir en alguien tan
importante.
Llegó a protegerme de mas de una paliza; ella siempre me
cubría, sobre todo por las noches cuando mi madre llegaba de la hamburguesería;
cuando escuchábamos el coche me metía en la habitación de mi abuela, ella al
ver a mi madre sabía si estaba bebida o no, si decía’’ la niña está dormida’’,
quería decir que me hiciera la dormida, para que mi madre me dejara allí y de
esta manera evitar cosas peores; desgraciadamente todas las noches me tocaba
hacer mi mayor teatro.
Cuando en mi casa no había comida, mi abuela me preparaba un
plato de comida caliente, cuando me caía ella me curaba las heridas, me llevaba
al parque a escondidas, ya que mi madre no quería que saliera de casa, jugaba
conmigo, me enseñó a rezar, me contaba cuentos, y me masajeaba la barriga
cuando me dolía; simplemente se merecía que la llamaran mamá, pero ambas
sabíamos que nos traería problemas.
Siempre ha sido un apoyo en mi familia, sabía lo que pasaba
en casa y nos ayudaba siempre que podía; no saben ustedes cuanto agradezco que
ella haya existido en mi vida, me
explicaba cosas que no comprendía y siempre intentaba maquillarme la verdad
para que no la viera tan mal. Yo no tenía amigos mas allá del colegio, no tenía
amiguitas para jugar en el parque, no tenía con quien compartir mis muñecas,
pero una mujer a la que llamo abuela me cubrió esa falta y mas.
Muchas personas saben que alguien , a causa del maltrato, lo
pasa mal pero no saben como ayudar, hablando desde la experiencia digo, que la
mejor ayuda es estar ahí cuando decida decir basta, es suficiente con
demostrarle que no toda la gente es mala, que no está solo/a, que cuando decida
salir, ahí tendrá una mano que agarrar.
Gracias a todas las personas, que incluso sin saberlo
ayudan, que con una simple sonrisa, caricia, unas buenas palabras… a una
persona que está sometida le da aliento.