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lunes, 15 de diciembre de 2014

MIS GUÍAS

Mi hermano mayor trabajaba duro, para poder traer dinero a casa, pagar la luz  e intentar que no tuviéramos carencias de nada; incluso se esforzaba para que el resto de hermanos pudieran tener el apoyo que les faltaba de su madre.
Muchas veces faltaba comida en casa, y la nevera estaba vacía y en numerosas ocasiones, comía en casa de mi abuela y pasaba allí la mayor parte del día; claro que eso a mi madre no le hacía demasiada gracia. Para que entendáis la situación en la que vivía os contaré algo:

Mi madre trabajaba en una hamburguesería, como ya he comentado anteriormente en otras entradas, y mi padre le ayudaba; claro que eso implicaba que pasaran todo el día hasta la madrugada en la hamburguesería; a ambos les gustaba el juego y la bebida, hasta llegar al punto de tener un problema. Tiraban el dinero en alcohol, bingos, máquinas tragaperras y otras cosas, debido a esto no traían dinero a casa, por lo que las facturas las pagaban mis hermanos, y la comida o bien se ocupaba mi abuela o se compraba cuando se podía.
Mi hermano mayor, como comentaba antes, trabajaba en una centralita y repartía publicidad en su tiempo libre. Mi otro hermano, el que le sigue al mayor, estaba montando un taller en un pueblo, donde había conocido a su novia; mi hermano mayor le ayudaba llevándole piezas de coches, recogiendo papeles, etc; Ya que mi madre nada de esto apoyaba. Mi hermana trabajaba en todo lo que le salía, como panaderías, floristerías, bares… mi madre nunca apoyaba  a ninguno de mis hermanos con aquello que quisieran emprender, ella solo miraba un bien para ella, y si te atrevías a discutirle, la paliza que podría darte, haría que te lo pensaras dos veces antes de rechistar.
Yo estaba en el colegio, aún era pequeña, pero desde mi inmadurez, veía como mis hermanos intentaban hacer su vida sin el apoyo de alguien que se supone que es fundamental como referencia en una familia. Veía a mi hermano mayor cansado, pero siempre dispuesto ayudar a sus hermanos y cuidar de mi como si de una hija se tratase. Me ha querido y me quiere como si fuera mi padre, y ha cuidado siempre a sus hermanos comportándose como un guía en nuestras vidas, ha sido la referencia en nuestro camino.
Quizás la situación no se entiende muy bien, pero, puedo asegurar que sin mis hermanos yo no estaría escribiendo esto. Con esta entrada quiero decir que en el maltrato no estás solo/a, si tienes hijos, lucha por ellos, si tienes hermanos apóyate en ellos, si tienes aunque sea un vecino, coge la mano que te tiende para impulsarte a salir de ahí.

Mis hermanos nunca denunciaron nada de lo que pasaba, ya que yo era pequeña y temían que los servicios sociales me separaran de ellos. Un error garrafal, ya que nunca te van a perjudicar si eres maltratado/a.  os digo por experiencia propia que un maltratador no te quiere, nunca cambia y por mas que tu quieras pensar que si, no tienes la culpa de nada. 

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