En un pequeño rincón de mi mente, puedo observar a una niña
que estaba ilusionada con unas uñas postizas de pegatina, que su hermano mayor
le regaló; está llorando sentada en el
váter de su casa, encerrada en el cuarto de baño, mientras escucha gritos y porrazos…
Me regalaron unas uñas de pegatinas las cuales me hacían
mucha ilusión no solo por el regalo, si no por que las podía decorar a mi
antojo; de fondo escuchaba a mi hermano mayor hablar por teléfono, la situación
en la que me encontraba, no la lograba comprender, pero si sabía que algo no
estaba bien. Mi hermano entró al baño para secarme el pelo largo y mojado que
tenía, pero no duró mucho ese momento tan entrañable.
Mi padre es de una ciudad diferente a la mía, y es allí
donde el tiene toda su familia; esa noche vino borracho a casa, gritando mi
nombre. Apareció de repente en el baño de mi casa, estaba sudoroso y olía mal,
mi hermano inmediatamente se puso en medio de nosotros dos; no entendía nada de
lo que estaba pasando, mi padre quería cogerme y llevarme a su ciudad, o eso
entendía al menos; mi hermano sin embargo se negaba y le pedía que se marchara,
llegaron al forcejeo, y veía a mi hermano como empujaba a mi padre para que
saliera de la casa, yo les gritaba que parasen y no dejaba de llorar.
Llevaban un rato de pelea, cuando apareció mi otro hermano,
vino con mi cuñada, la cual se quedó en el coche aparcado en la calle; entró
gritando ‘’ ¡¿ Qué es lo que pasa aquí ?!’’ cerraron la puerta del baño y deje
de ver lo que pasaba, pero no por ello dejaba de llorar.
Una vez mi padre se marchó, mi hermano mayor entró rápido, y
me cogió en brazos, el temblaba, pero parecía seguro de si mismo; me pedía que
dejara de llorar, me decía que no pasaba nada, que ya se había ido.
Supongo que con todo lo ocurrido las uñas dejaron de
importarme, me las quité con desprecio, no quería volver a ver esas pegatinas,
cada vez que las veía, veía la cara de mi padre, la cual me daba bastante
miedo.
Esa noche y como las anteriores, mi hermano se quedaba en mi
cama hasta que me quedaba dormida, yo me agarraba a su brazo, como si mi vida
dependiera de ello.
Muchos niños, por desgracia, están pasando por algo parecido
a lo que yo pasé y creedme cuando os digo que en mi colegio no sabían nada,
todo esto era un secreto que se mantenía entre todos por temor a que pasara
algo peor; de esto no hace tanto tiempo, hace solo unos 16 años
aproximadamente, eso en mi mente es nada; lo que quiero decir con todo esto, es
que aunque se haga mucha publicidad sobre el maltrato, y la gente hoy día estén
al loro con ese tema, siempre hay alguien que lo sufren sus entrañas y nadie
mira en su interior para ver lo que pasa.
Esta entrada va dedicada a todos esos niños, que pierden la
ilusión, que lloran mas que ríen, que les obligan a callar cuando quieren
gritar de impotencia, por todos esos niños que jamás podrán contar su historia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario